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El arte de seducir

A través de sus formas y patrones de colores, la flor de Miltoniopsis phalaenopsis se exhibe para atraer a los insectos polinizadores.

La arquitectura primordial de una flor

La flor consiste en un conjunto de órganos dispuestos sobre un tallo comprimido: sépalos y pétalos protegen la flor y atraen a los polinizadores, mientras que estambres y pistilos o carpelos producen los gametos o células para la reproducción sexual.

La flor de las orquídeas posee tres sépalos y tres pétalos, pero uno de ellos se ha modificado para formar una estructura denominada labelo, el cual adopta tamaños, formas y colores distintos a los demás pétalos.

Las flores de Masdevallia ignea se forman a partir de la fusión parcial de los sépalos para crear una plataforma de color vibrante que atrae a sus polinizadores.

El labelo de la flor de ­Comparettia ignea es sencillo, pero muy sugerente por su gran tamaño y color llamativo.

El esplendor de la flor en las orquídeas

La armonía de lo simétrico

Uno de los fenómenos más llamativos de muchas orquídeas es la resupinación, un giro de 180° que experimenta el botón floral antes de abrirse, con lo cual el labelo se posiciona en la parte inferior de la flor. En la foto, Prosthechea chacaoensis con flores no resupinadas.

Las flores de las orquídeas del género Stelis miden apenas unos pocos milímetros, proporcional a la forma y el tamaño de sus diminutos polinizadores.

De joyas diminutas a colosos imponentes

Las inflorescencias

Las inflorescencias de las orquídeas llamadas «lluvia de oro», como Rossioglossum ampliatum, están compuestas por decenas de flores amarillas.

El labelo de Pescatoria ­lehmannii está cubierto de una desordenada pubescencia que resulta atractiva para sus polinizadores.

Un carnaval multicolor

El lenguaje para la atracción

La flor de Vanilla planifolia se abre temprano en la mañana y debe ser polinizada dentro de las 12 horas posteriores; de lo contrario se marchitará y no producirá fruto.

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