En los humedales tropicales se congregan aves tanto migratorias como residentes.
Fotografía: Angélica Montes
Muchas plantas se valen del viento para dispersar sus semillas.
Fotografía: Archivo iM Editores
Las alas son una adaptación que les permite a las mariposas y otros insectos desplazarse activamente a través del aire.
Fotografía: Germán Montes
Las aletas son los apéndices más frecuentes en los animales que se desplazan a través del agua.
Fotografía: Diego Miguel Garcés
Muchos invertebrados acuáticos, como los percebes, se adhieren a sustratos fijos y llevan una vida sedentaria o de polizones.
Fotografía: Angélica Montes
El oso perezoso no necesita moverse con rapidez ni desplazarse a grandes distancias para obtener alimento.
Fotografía: Diego Miguel Garcés
Ciertas plantas “reptan” sobre los troncos de los árboles en busca de luz.
Fotografía: Archivo iM Editores
La vegetación flotante ha desarrollado mecanismos que le permiten desplazarse a grandes distancias siguiendo el curso de los ríos.
Fotografía: Angélica Montes
Muchos insectos se desplazan a través del aire, algunos por sus propios medios, como las libélulas y los saltamontes, mientras que algunas arañas y orugas lo hacen pendulando con sus hilos y ayudados por el viento.
Fotografía: Archivo iM Editores
Muchos insectos se desplazan a través del aire, algunos por sus propios medios, como las libélulas y los saltamontes, mientras que algunas arañas y orugas lo hacen pendulando con sus hilos y ayudados por el viento.
Fotografía: Archivo iM Editores
Muchos insectos se desplazan a través del aire, algunos por sus propios medios, como las libélulas y los saltamontes, mientras que algunas arañas y orugas lo hacen pendulando con sus hilos y ayudados por el viento.
Fotografía: Germán Montes
Muchos insectos se desplazan a través del aire, algunos por sus propios medios, como las libélulas y los saltamontes, mientras que algunas arañas y orugas lo hacen pendulando con sus hilos y ayudados por el viento.
Fotografía: Archivo iM Editores
Aunque los adultos del cangrejo ermitaño se desplazan activamente, sus larvas y juveniles hacen parte del plancton y son transportados por las corrientes marinas.
Fotografía: Juan Manuel Renjifo
Aunque las medusas tienen movimiento propio, generalmente no logran evitar ser desplazadas por las corrientes marinas.
Fotografía: Diego Miguel Garcés
Las estrellas de mar adultas se desplazan muy lentamente sobre el fondo del mar, pero sus larvas recorren grandes distancias suspendidas en el agua.
Fotografía: Diego Miguel Garcés
Algunos peces apogónidos tienen territorios compartidos y espacialmente restringidos a las áreas de congregación de erizos de mar, entre cuyas espinas encuentran refugio contra los depredadores.
Fotografía: Diego Miguel Garcés
Varias especies de monos, como el colorado o aullador, se desplazan rutinariamente dentro de su territorio en busca de alimento.
Fotografía: Juan Manuel Renjifo
Los guácharos permanecen durante el día al abrigo de las cavernas, pero en la noche se desplazan a los bosques para alimentarse.
Fotografía: Francisco Forero
La agilidad y la velocidad de los venados son cruciales para poder escapar de sus depredadores.
Fotografía: Archivo iM Editores
Durante el día, los mochuelos se mantienen vigilantes al pie de sus guaridas subterráneas.
Fotografía: Archivo iM Editores
Muchos tiburones deben nadar continuamente para que el agua fluya a través de sus branquias.
Fotografía: Sandra Bessudo / Fundación Malpelo
En tiempo relativamente corto, la garza del ganado ha expandido su distribución por todo el mundo.
Fotografía: Daniel Uribe
Aunque no siempre se trata de movimientos migratorios propiamente dichos, los pelícanos suelen viajar en grupos a lo largo de las costas.
Fotografía: Angélica Montes
Al anunciarse el invierno, los patos migratorios se congregan para emprender el viaje hacia latitudes tropicales.
Fotografía: Archivo iM Editores
Desde una playa caribeña, un grupo de gaviotines reales emprende el vuelo de retorno a las áreas de reproducción.
Fotografía: Juan Manuel Díaz