El aislamiento de las altas cumbres de las mesas y tepuyes respecto a las llanuras selváticas circundantes, ha propiciado la especiación geográfica y la diversificación de la fauna y la flora de la región del Escudo Guayanés.
Fotografía: Archivo iM Editores
Varias especies de quiches o bromeliáceas, como Aechmea stenosepala, son endémicas de las mesetas y serranías de la Guayana colombiana.
Fotografía: Angélica Montes Arango
La inaccesibilidad y espectacularidad de los paisajes de la región del Escudo Guayanés, inspiraron la leyenda del Mundo Perdido. Formación Roraima, Venezuela.
Fotografía: Thinkstock
Alexander von Humboldt describió con detalle las peculiaridades de las rocas, la fauna, la flora y las costumbres de los indígenas que encontró durante su recorrido por el medio y alto río Orinoco.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Los cerros de Mavecure fueron escenario de rodaje del largometraje El abrazo de la serpiente, que recrea las andanzas de T. Koch-Grünberg (entre 1903 y 1911) y R. E. Schultes (entre 1941 y 1953) por las selvas y ríos de la región del Escudo Guayanés.
Fotografía: Archivo iM Editores
Las investigaciones sobre la biodiversidad de la serranía de La Macarena solo comenzaron en la segunda mitad del siglo xx.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Tras la declaratoria de la serranía de Chiribiquete como Parque Nacional Natural en 1989, se dio inicio a los estudios sistemáticos sobre la flora, la fauna y los restos arqueológicos que allí se encuentran.
Fotografía: Archivo iM Editores
El sistema lacustre de Pebas presentaba un aspecto similar al de algunas zonas inundables de la actual Amazonia colombiana.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Después de un prolongado proceso el río Amazonas terminó vertiendo sus aguas al océano Atlántico.
Fotografía: Archivo iM Editores
Durante el Plioceno la erosión de la cordillera de Los Andes aportó grandes cantidades de sedimento a las planicies de la Orinoquia y la Amazonia, con lo que se cerró la comunicación del sistema lacustre de Pebas con el mar Caribe.
Fotografía: Archivo iM Editores
Mastodontes y otros grandes mamíferos invadieron Suramérica a través del istmo de Panamá hace 3 millones de años; muchos de ellos se extinguieron a comienzos del Holoceno, cuando el ser humano ya hacía presencia en el subcontinente.
Fotografía: Thinkstock
Las selvas y la red fluvial de la Amazonia se expandieron y contrajeron al ritmo de las fases cálidas y glaciales del Pleistoceno.
Fotografía: Angélica Montes Arango
La contracción y expansión recurrentes de las selvas y sabanas durante el Pleistoceno favorecieron la diversificación de la fauna y la flora en la Amazonia y la Orinoquia.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Los tepuyes y las mesetas de la región del Escudo Guayanés actuaron como refugios biogeográficos y centros de especiación durante el Pleistoceno.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Las plantas litófilas, como la verdolaga Portulaca pilosa, colonizan las grietas de las rocas, gracias a sus adaptaciones para anclarse al sustrato y contrarrestar las deficiencias de agua y suelo.
Fotografía: Juan Manuel Díaz Merlano
Algunas especies de pasto, como Mesosetum sp., colonizan transitoriamente las oquedades de las rocas.
Fotografía: Angélica Montes Arango
La familia de las bromeliáceas, a la que pertenecen las chupayas, los quiches y la piña, es uno de los grupos florísticos más diversificado y con mayor cantidad de endemismos en el Escudo Guayanés.
Fotografía: Archivo iM Editores
Además de la delgada capa de algas y líquenes que recubre la superficie de las rocas, en sus oquedades y grietas se establecen algunas plantas litofílicas, principalmente bromeliáceas, orquídeas y musgos.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Además de la delgada capa de algas y líquenes que recubre la superficie de las rocas, en sus oquedades y grietas se establecen algunas plantas litofílicas, principalmente bromeliáceas, orquídeas y musgos.
Fotografía: Archivo iM Editores
Algunas especies de orquídeas del género Sobralia crecen casi exclusivamente sobre sustratos rocosos.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Las bromeliáceas del género Navia son abundantes en los escarpes rocosos con superficie rugosa; se han descrito más de 100 especies, todas ellas de la región del Escudo Guayanés.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Alrededor de los afloramientos rocosos se depositan arenas blancas que carecen de nutrientes y tienen poca capacidad de retención de agua, lo que crea condiciones adversas para el desarrollo de la vegetación.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Las bromeliáceas, como la Aechmea sp., solventan la carencia de humedad de las rocas, acumulando el agua lluvia en cisternas que se forman entre sus hojas superpuestas.
Fotografía: Archivo iM Editores
Sobre las rocas graníticas suelen presentarse microhábitats donde se asientan comunidades de plantas litofílicas.
Fotografía: Archivo iM Editores
Sobre las rocas graníticas suelen presentarse microhábitats donde se asientan comunidades de plantas litofílicas.
Fotografía: Archivo iM Editores
En las selvas y sabanas del Escudo Guayanés se encuentran especies de fauna ampliamente distribuidas en la Orinoquia y la Amazonia, como el zaino o pecarí
Fotografía: Angélica Montes Arango
En las selvas y sabanas del Escudo Guayanés se encuentran especies de fauna ampliamente distribuidas en la Orinoquia y la Amazonia, como el chigüiro o capibara.
Fotografía: Archivo iM Editores
El mico de noche Aotus vociferans prolifera en las selvas húmedas del Escudo Guayanés en Brasil y Colombia, pero su presencia no ha sido reportada en las de Guayana, Surinam y Venezuela.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
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