Libros
de la Colección Ecológica del Banco de Occidente:
Introducción
Introducción
Cap. 1 - Costas y litorales
Cap. 1 - Costas y litorales
Cap. 2 - Costas y litorales de Colombia
Cap. 2 - Costas y litorales de Colombia
Cap. 3 - Golfos y bahías del Caribe colombiano
Cap. 3 - Golfos y bahías del Caribe colombiano
Cap. 3a - Golfo de Urabá
Cap. 3a - Golfo de Urabá
Cap. 3b - Golfo de Morrosquillo
Cap. 3b - Golfo de Morrosquillo
Cap. 3c - Bahía de Cartagena
Cap. 3c - Bahía de Cartagena
Cap. 3d - Bahías de Santa Marta y el Parque Tayrona
Cap. 3d - Bahías de Santa Marta y el Parque Tayrona
Cap. 3e - Golfos y bahías de la Península de la Guajira
Cap. 3e - Golfos y bahías de la Península de la Guajira
Cap. 3f - Bahías de San Andrés y Providencia
Cap. 3f - Bahías de San Andrés y Providencia
Cap. 4 - Golfos y bahías del Pacífico colombiano
Cap. 4 - Golfos y bahías del Pacífico colombiano
Cap. 4a - Golfo de Cupíca y bahía de Humboldt o Coredó
Cap. 4a - Golfo de Cupíca y bahía de Humboldt o Coredó
Cap. 4b - Golfo de Tribugá
Cap. 4b - Golfo de Tribugá
Cap. 4c - Bahía Málaga
Cap. 4c - Bahía Málaga
Cap. 4d - Bahía de Buenaventura
Cap. 4d - Bahía de Buenaventura
Cap. 4e - Bahía de Tumaco
Cap. 4e - Bahía de Tumaco
Cuadro de eras
Cuadro de eras
Mapas
Mapas
Glosario
Glosario
Listado de especies
Listado de especies
Bibliografía
Bibliografía
De
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CAPÍTULO 4
GOLFOS
Y BAHÍAS DEL
PACÍFICO COLOMBIANO
Golfo de Cupica y bahía de Humboldt o Coredó
La
costa más septentrional del departamento
del Chocó y por ende de la costa Pacífica
colombiana, se caracteriza por tener mayores sinuosidades
que las del resto de los departamentos costeros.
En esta zona se encuentra el golfo de Cupica, que
desde punta San Francisco Solano hasta cabo Marzo,
encierra en su interior las bahías de Solano,
Nabugá, Tebada, Chirichirí, Cupica
y Octavia, a pesar de que a esta última muchos
especialistas la catalogan como un encerramiento
independiente, tal y como ocurre con la bahía
de Humboltd o Coredó.
Este complejo morfológico litoral tiene una
extensión aproximada de 100.000 hay está
ubicado entre los 77° 31’ de longitud
oeste y los 6° 41’ de latitud norte, en
el extremo de San Francisco Solano al sur del golfo
y los 77° 49’ de longitud oeste y los
6° 52’ de latitud norte en cabo Marzo.
GEOMORFOLOGÍA
El Pacífico colombiano, desde la frontera
con Panamá hasta el sur de cabo Corrientes,
presenta una costa alta y montañosa que corresponde
a la serranía Baudó–Los Saltos
y que se extiende sobre una longitud de 375 km;
sus elevaciones varían entre los 600 y los
1.500 msnm. Geomorfológicamente la serranía
se originó en el Terciario Inferior y Superior,
hace más o menos 60 a 25 millones de años
y se caracteriza por tener un cobertura vegetal
densa con pendientes fuertes, sobre todo en las
cabeceras de los ríos; hacia el borde occidental
es común encontrar colinas con cimas planas.
El frente montañoso que se eleva abruptamente
desde el mar, genera una costa rocosa empinada con
predominio de acantilados que se entremezclan con
depósitos aluviales, playas y zonas de manglar.
En un alto porcentaje los acantilados están
formados por rocas ígneas compuestas por
basaltos, diabasas, andesitas y rocas sedimentarias,
integradas por arcillolitas y limolitas con intercalaciones
de calizas.
Los acantilados, la formación más
extensa y generalizada del golfo de Cupica y de
las bahías subsiguientes hacia la frontera
con Panamá, presentan una longitud de aproximadamente
200 km, con alturas que oscilan entre 10 y 300 msnm.
En algunos sectores, sin embargo, se encuentran
sitios de forma dentada, con suaves bahías
o ensenadas y éstas se combinan con tramos
costeros rectilíneos; sobresalen, de norte
a sur, los cabos Marzo, Cupica, punta Nabugá
y punta San Francisco Solano, en los que se pueden
observar, asociados a los bordes rocosos, arcos
de piedra, cavernas y remates de roca aislados a
manera de pequeñas islas. Estas geoformas
se producen por la influencia de las olas sobre
segmentos de roca que muestran zonas débiles.
Se destaca la presencia de plataformas de abrasión
—prominencias rocosas horizontales ubicadas
en el litoral—, que fueron modeladas por el
mar cuando su nivel coincidía con el nivel
superior de estas geoformas; se encuentran especialmente
en bahía Solano, bahía de Humboldt,
bahía Aguacate y bahía Cupica.
ÁREA MARÍTIMA Y LITORAL
Las playas de ensenada o bahías se encuentran
bordeando zonas internas y formando arcos; al descender
la marea llegan a tener hasta 150 a 200 m de ancho.
Dentro de este tipo de playas se destacan las de
bahía Solano, Ardita, Coredó, Aguacate,
Nabugá y Guaca. Aunque estas playas se encuentran
en zonas protegidas, en ellas se presentan procesos
severos de erosión, con su consiguiente reducción
de tamaño.
Las playas longitudinales externas siguen tramos
rectilíneos bajos de la costa; en general
se asocian a espigas o barras de arena y a antiguos
depósitos de playa. Al igual que las ensenadas,
presentan una amplitud considerable —150 a
200 m— en baja marea y están compuestas
de arena fina con algunas variaciones muy locales
de arena media y gruesa. Las playas más importantes
de configuración rectilínea aparecen
desde Coredó hasta Ardita, cerca a la frontera
con Panamá. Otras playas no menos importantes
de este tipo son las de Almejal y Cuevitas, adyacentes
a la población de El Valle, al sur de bahía
Solano.
VEGETACIÓN
La región que comprende el golfo y las bahías
adyacentes de Coredó, se encuentra localizada
dentro de la provincia biogeográfica del
Choco–Magdalena, especialmente en los distritos
Juradó-Cupica y bahía Solano–Tribugá.
El distrito Juradó–Cupica se extiende
a lo largo de la planicie costera del litoral Pacífico,
desde el golfo de San Miguel —Panamá—,
hasta el sector de la bahía de Cupica. Existen
indicios de que durante el período Wisconsiniano
—hace 80.000 a 7.000 años—, este
distrito se extendía hacia el norte por lo
menos hasta el centro de Panamá y formaba
una unidad de sabanas y bosques secos que hacían
parte del refugio denominado corredor árido
del Pacífico, el cual afectó probablemente
el distrito Utría y a expensas de la regresión
marina, formó una estrecha franja que se
prolongó hacia el sur hasta el Ecuador. Actualmente
se conocen para este distrito 806 especies de plantas,
172 de mamíferos, 301 de aves, 25 de reptiles
y 26 de anfibios.
El distrito Bahía Solano-Tribugá se
prolonga al sur de la bahía de Cupica, sigue
hacia el sur por la ladera occidental de la serranía
del Baudó, pasa por bahía Solano,
golfo de Tribugá, cabo Marzo y llega hasta
la margen derecha del río Baudó; también
formó parte del corredor árido del
Pacífico y su diversidad actual conocida
comprende 1.077 especies de plantas, 157 de mamíferos,
303 de aves, 68 de reptiles, 42 de anfibios y 120
de peces.
FAUNA
Esta región presenció el principal
intercambio genético entre Norte y Suramérica,
cuando se unieron los dos continentes a través
del istmo de Panamá.
La evolución de los mamíferos se inició
con la invasión, durante el Paleoceno temprano
o Cretáceo tardío, hace 70 millones
de años, de los marsupiales, representados
actualmente por las chuchas, la chucha de agua y
de los edentados, como el oso hormiguero palmero,
el oso hormiguero, el osito trueno y la gran bestia,
cuyo nombre vulgar alude a la creencia popular de
que, a pesar de su pequeño tamaño,
no se puede encerrar porque siempre se fuga; los
perezosos son comunes en las zonas de bosques ribereños
y de transición, así como los carnívoros
de gran tamaño, como el tigre mariposo, el
puma, la nutria y los perritos venaderos.
Este sector del Pacífico colombiano es reconocido
a nivel mundial, conjuntamente con la serranía
del Darién, por poseer los registros más
altos de reptiles en el mundo, posiblemente debido
a las condiciones de humedad. Entre las serpientes
de la zona hay muchas inofensivas como los bejucos,
sapas, matacaballos y varias especies de boas. Pero
también abundan serpientes venenosas como
la taya equis, la patoquilla real, el birrí,
la pudridora o verrugosa y las corales. Se encuentran
varias especies de gecos, salamanquejas e iguanas.
Los variados ambientes y hábitats de la región
han favorecido la coexistencia de muchas especies.
La diversidad de batracios es inmensa; sobresalen
las ranas arlequines, que se observan regularmente
de día caminando entre la hojarasca, muy
cerca a las cañadas; comparten también
este microhábitat las ranas punta de flecha
o dendrobatidos, especies sumamente venenosas y
de colores muy vivos; las ranas arborícolas
de brillante colorido y formas abizarradas, se pueden
ver durante noche sobre los pecíolos de los
arbustos en inmediaciones de las quebradas.
Regularmente arriban a las costas serpientes marinas
venenosas, así como varias especies de tortugas
marinas; en los meses de agosto a noviembre emergen
a desovar en las playas de San Pichí, Blanca
y Guachalito las tortugas caguama, carey y galápago,
así como la tortuga prieta del Pacífico.
POBLACIÓN
Este fue probablemente el lugar por donde ingresaron
los primeros pobladores al continente suramericano.
Desde hace siglos la zona ha estado habitada por
comunidades kunas, que se desplazaron hacia el norte
debido a la llegada de los embera, tribu que hoy
se encuentra en las partes altas de las cuencas
del golfo de Tribugá y Cupica, en especial
en el río Atrato, al otro lado del divorcio
de aguas de la serranía del Baudó.
Desde el siglo XVI la fiebre del oro impulsó
a los españoles a establecerse en el Chocó,
especialmente en los flancos occidentales del Atrato
y en los orientales del San Juan. Pese a los reiterados
esfuerzos por someter a los indígenas para
trabajar en minería, nunca lo lograron; muchos
se refugiaron en sitios apartados, donde practican
desde entonces modelos adaptativos muy eficientes
para subsistir en el medio selvático.
Los primeros pobladores negros que llegaron a la
región procedían del Atrato, el Baudó
y el San Juan; arribaron a finales del siglo XIX
y principios del XX, atraídos por la explotación
del caucho, la tagua y por la disponibilidad de
tierras agrícolas. La mayoría utilizó
los caminos indígenas que atraviesan la serranía
del Baudó y se ubicaron a lo largo del golfo
de Tribugá y Cupica, especialmente en los
poblados de bahía Solano, Mecana, Nabugá,
Cupica, Aguacate, Corredó, Juradó
y Curriche.
El desarrollo de la agricultura en el Pacífico
ha sido incipiente por las condiciones climáticas
y edáficas y por la escasa infraestructura
para comercializar la producción; en todo
el litoral se practica una agricultura de subsistencia
combinada con cultivos comerciales como el coco,
el cacao, el arroz y otros productos como el borojó,
el chontaduro y los palmitos, que son la base de
los pequeños cultivos del litoral. Las actividades
agrícolas se combinan con la pecuaria en
zonas muy delimitadas y en la actualidad, las forestal
y pesquera constituyen las fuentes más importantes
de empleo.
Golfo
de Tribugá
De
cabo Corrientes hacia el norte, entre punta Arusí
y punta San Francisco Solano, se encuentra el golfo
de Tribugá, el más amplio, extenso
y menos escotado de todos los golfos del país.
Esta geoforma presenta en su interior una serie
de accidentes geográficos de gran interés,
como las ensenadas de Arusí, Coquí,
Tribugá y Utría —declarada Parque
Nacional Natural en 1987— y la desembocadura
del río Valle, todos enmarcados por la serranía
del Baudó, cadena montañosa paralela
a la cordillera Occidental y al litoral, que además
de servirles como telón de fondo, se convierte
en una barrera que captura la mayoría de
los eventos climáticos con influencia del
océano Pacífico.
El extremo austral del golfo está localizado
sobre los 77° 28’ de longitud oeste y
lo 5° 53’ de latitud norte, mientras que
su punto más septentrional está a
los 6° 11' de latitud norte y 77° 09' de
longitud oeste; su extensión aproximada es
de 103.110 ha.
GEOMORFOLOGÍA
El golfo se formó por actividad volcánica
y sedimentaria durante el período Terciario,
entre el Eoceno-Oligoceno —70 a 25 millones
de años—, momento que coincide con
la formación de una gran parte de la línea
costera Pacífica y con el establecimiento
del archipiélago que unió a Alaska
y a Siberia; en el extremo noroccidental del golfo
se encuentran batolitos y plutones de ese período.
Las estribaciones orientales de la serranía
del Baudó corresponden a una formación
Terciaria de sedimentos marinos no consolidados,
que se localizan a gran profundidad y tienen espesores
hasta de 4.000 m.
Las características morfológicas predominantes
de la zona son, la profunda disección de
las formas, la abundancia de las fallas y el fuerte
plegamiento de las estructuras sedimentarias. Las
montañas de la serranía presentan
fuertes descensos con pendientes cóncavas
que sugieren un movimiento en masa del suelo. La
mayor parte de los suelos son de relieve escarpado
a quebrado, poco evolucionados, superficiales y
altamente susceptibles a la erosión, aunque
algunas cicatrices sobre arcillas rojas, que evidencian
sus efectos, desaparecen gracias al rápido
crecimiento de la vegetación. Estos suelos
se han desarrollado a partir de lititas, areniscas
y conglomerados calcáreos.
CLIMA
Las temperaturas medias anuales a nivel del mar
alcanzan los 28 °C y la humedad relativa 80
a 95%. La precipitación pluvial en la zona
costera, que según el registro de los dos
últimos años, es cercana a los 10.000
mm, aumenta hacia el oriente, en las estribaciones
de la serranía del Baudó. El clima
puede considerarse superhúmedo, isomegatérmico,
con nieblas frecuentes en la serranía y con
más de 300 días lluviosos en el año.
La zona costera tiene una gran influencia de la
serranía Baudó-Los Saltos y muchas
de sus características climáticas
dependen de su localización dentro de una
de las áreas de más baja presión
atmosférica del mundo, conocida como concavidad
ecuatorial, donde convergen los vientos alisios
de cada hemisferio, para formar el denominado cinturón
de convergencia intertropical, que produce una humedad
y una nubosidad excesiva; las nubes se estrellan
permanentemente contra corrientes térmicas
cálidas y se precipitan en forma de lluvia,
bañando las estribaciones de la serranía
del Baudó y las zonas litorales, lo que convierte
a esta región en una de las más lluviosas
del planeta.
ÁREA MARÍTIMA Y LITORAL
La zona litoral coincide con el arco geotectónico
del Baudó que se extiende por el norte hasta
Panamá oriental —golfo de San Miguel—
y constituye un elemento fundamental para la conformación
final de la costa Pacífica del continente
suramericano. En esta franja, la plataforma continental
es muy estrecha y el talud se precipita rápidamente
hacia la fosa generada por los procesos de subducción
entre la placa continental y la oceánica.
Las ensenadas dentro del golfo corresponden a una
megabrecha de hundimiento paralela al arco externo
de la serranía, que se manifiesta claramente
en la depresión Tribugá–Utría–Bahía
Solano.
En el Pacífico colombiano hay una fuerte
influencia de las mareas, que tienen una variación
hasta de 5 m, con dos pleamares y dos bajamares
en un día, lo que genera zonas de mesolitoral
muy amplias, tanto en los acantilados como en las
playas.
En esta zona se encuentran aguas ricas en nutrientes
que afloran gracias a la influencia de la corriente
marítima proveniente del sur, lo que atrae
una abundante fauna marina; las temperaturas medias
de 20,5 °C y salinidad de 33,2 ppm, permiten
la existencia de pequeños parches coralinos,
especialmente en la ensenada de Utría, donde
se desarrollan sobre sustratos someros los arrecifes
de La Chola y Diego.
ÁREA TERRESTRE
La cordillera Pacífica presenta una topografía
muy accidentada en su porción marina y está
contenida dentro de lo que comúnmente se
conoce como la cuenca panameña. Las colinas
y suelos que llegan hasta el litoral o muy cerca
del mar, poseen relieve ondulado o fuertemente ondulado
y presentan suelos desarrollados a partir de sedimentos
finos cuando son mediana e imperfectamente drenados
y suelos similares a los de las playas o barras
marinas cuando son mal drenados y se encuentran
en las concavidades o sectores entre colinas.
Debido a las pobres condiciones de los suelos, la
vegetación depende en gran parte de la biomasa
acumulada en los troncos y de la materia orgánica
en descomposición; aquí opera, muy
seguramente, un ciclo corto de flujo de nutrientes
con la participación activa de micorrizas.
En la zona de interfaz mar-tierra existen suelos
arenosos muy localizados y suelos de manglar.
El patrón de drenaje de sus corrientes es
de tipo dendrítico y la principal cuenca
hidrográfica es la del río Baudó,
que bordea en forma paralela la línea costera
del golfo y vierte sus aguas más al sur,
entre cabo Corrientes y el Desdentado. Existe una
gran cantidad de quebradas y pequeños ríos
que como el Nuquí y el Coquí, llegan
directamente a las playas del golfo de Tribugá.
VEGETACIÓN
Toda la región del golfo se encuentra en
el sector central de la Provincia Biogeográfica
del Chocó y comprende principalmente tres
biomas: ecosistemas y comunidades marinas de hábitats
pelágicos y litorales, con arrecifes coralinos;
ecosistemas y comunidades de la interfaz mar-tierra,
con asociaciones y consociaciones de manglares,
zonas de estuario y deltas, playas arenosas y rocosas,
así como acantilados y comunidades y ecosistemas
terrestres con bosque bastante heterogéneo
de colinas y serranía, con relieve fuerte,
que incluye un especial complejo hidrológico
de ríos y quebradas. Esto, unido a las características
físicas propias del área, determina
una alta diversidad faunística y florística,
a la vez que una alta productividad biótica.
La zona del andén litoral es muy estrecha
en relación con el resto de la costa, debido
a la presencia de la serranía que llega hasta
el mismo límite de las aguas marinas, pero
es de una gran diversidad biótica. El área
está compuesta por bosques primarios con
una mínima intervención, donde, además
de los bosques de manglares, se encuentra una selva
húmeda higrofítica del piso térmico
cálido que posee elevada diversidad de especies
y endemismos. Recientes investigaciones detectaron
220 especies de la familia de las Rubeácea,
202 Melastomatáceas, 147 Fabáceas,
137 Piperáceas, 95 Asteráceas, 90
Gesneriáceas, 85 Aráceas, 82 Ericáceas,
78 Orquideáceas, 76 Solanáceas, 64
Poáceas, 63 Bignoniáceas, 60 Ciperáceas,
60 Arecáceas, 58 Euforbiáceas, 58
Moráceas, 54 Bromeliáceas, 54 Acantáceas,
43 Apocináceas, 39 Anonáceas y 37
Verbenáceas.
Entre el estrato arbóreo de la selva higrofítica
se localizan, entre otras, las siguientes especies:
abarco, abrojo, aceite maría, aguanoso, aserrín,
bijo, caimito, chachajo, ceiba, fresno, jigua, higuerones,
matón, pacó, pojoró, sande
negro, zanca araña y caoba. Dentro de las
palmas del área se halla la palma mil pesos.
El mangle rojo se encuentra más cerca a la
orilla del mar en sedimentos finos, mientras que
el piñuelo, más abundante, se localiza
hacia el interior de la zona terrestre, en suelos
de granos más gruesos que incluyen arena
y grava. Las poblaciones de mangle negro y de mangle
blanco son mucho menores y crecen vecinas a los
canales o estrechos; el mangle nato se observa muy
ocasionalmente, en las márgenes de las corrientes
donde hay una menor concentración de sal.
FAUNA
La fauna del andén Pacífico tiene
una gran diversidad; en los mares circundantes habitan
regularmente varias especies de ballenas de barbas
—Misticelos— y ballenas dentadas —Odontocelos—,
entre las cuales resaltan la ballena jorobada y
el cachalote. Además de la abundante fauna
marina, hay peces vistosos como los trompeta, los
estandarte y los tamborero y varias especies de
tiburón; son relevantes las formaciones coralinas
de la entrada de la ensenada de Utría, donde
domina el coral ramificado.
En general, se han determinado más de 105
especies de crustáceos decápodos asociados
a los diferentes hábitats acuáticos
y terrestres; entre los invertebrados se destaca
el cangrejo carretero rojo, que se caracteriza por
su forma particular de extraer las algas intersticiales,
mediante la filtración del material que queda
suspendido luego de inyectar chorros de agua en
pequeñas bolas de arena y fango que él
mismo confecciona. En las quebradas es frecuente
encontrar camarones y cangrejos de agua dulce.
La porción terrestre, que incluye parcialmente
la serranía del Baudó, tiene importantes
elementos faunísticos de gran valor zoogeográfico,
por cuanto esta zona se encuentra dentro del corredor
del Pacífico, que sirve como puente de intercambio
entre elementos de América Central y los
típicamente suramericanos. Se destaca la
presencia del ratón Orthogeomys
sp., especie que forma parte de los denominados
roedores fosoriales, cuyos individuos permanecen
prácticamente todo el tiempo en galerías
subterráneas que pueden cubrir áreas
de más de 1.000 m2 y que son excavadas
por sus poderosos miembros anteriores y los fuertes
incisivos. De acuerdo con muestreos realizados en
el área, los murciélagos conforman
el grupo con mayor diversidad que existe en el país.
Las aves comprenden el número más
considerable de vertebrados del área; evaluaciones
recientes no exhaustivas, señalan unas 270
especies con endemismos regionales como la gallineta,
el águila harpía y varias especies
de garzas.
La herpetofauna es muy rica y variada; se estiman
alrededor de 70 especies diferentes, cerca del 10%
de los anfibios y reptiles registrados para Colombia.
En los estuarios y riachuelos habitan algunas especies
de tortugas acuáticas y semiacuáticas
como la tortuga bache, la chibigüí,
la pecho de carey y el tapaculo; también
se encuentra el caimán agujo.
POBLACIÓN
Los vestigios arqueológicos recuperados hasta
el momento, constituidos por conjuntos líticos,
no están asociados a cerámica o piedra
pulimentada; proceden del período Paleoindio-Arcaico
y constan de raspadores unifaciales, hojas, choppers
y perforadores relacionados con grupos de cazadores
y recolectores, muy posiblemente, de hábitos
nómadas o itinerantes.
Algunos sectores del golfo forman parte de resguardos
indígenas de la etnia embera, que pertenece
a la macrofamilia lingüística Chocó;
algunos grupos de indígenas organizados en
modelos de tipo tribal y localizados sobre las cuencas
medias de los ríos que bajan de la serranía,
ocasionalmente descienden a la costa a desarrollar
actividades de pesca, recolección y caza
o a intercambiar y comprar productos en los pueblos
del golfo como Caquí, Nuquí, Panguí
y Jurubidá.
La gran mayoría de la población está
compuesta por afrocolombianos descendientes de los
esclavos traídos al país para trabajar
las minas, plantaciones y haciendas; actualmente
están ubicados en pueblos dentro del golfo,
que no sobrepasan los 40.000 habitantes en total.
Por sus características de aislamiento y
naturaleza virgen, en el golfo se ha desarrollado
una incipiente infraestructua dedicada especialmente
al ecoturismo.
Bahía
Málaga
La
bahía Málaga, localizada a los 77°
21’ de longitud oeste y los 4° 06’
de latitud norte, con una extensión de aproximadamente
de 19.167 ha y una profundidad promedio de 25 a
30 m, se encuentra al suroriente del delta del río
San Juan, muy próxima a la bahía de
Buenaventura; entre ellas sólo hay una escotadura
marina denominada ensenada del Tigre que les sirve
de interfluvio.
GEOMORFOLOGÍA
La bahía cuenta con cuatro unidades fisiográficas:
formas marinas o del litoral, formas aluviales,
colinas y montañas. Las primeras están
conformadas por playas del Cuaternario constituidas
por depósitos deltaicos y marinos; son marismas
sometidas a una acción de colmatación
de materiales minerales y orgánicos en diferentes
grados de descomposición, frecuentemente
atravesadas por canales de mareas —esteros—
que desaguan en el río y en el mar y por
acantilados o escarpes verticales y subverticales
moldeados por la acción de las olas.
Las formas aluviales son superficies de acumulación
con influencia aluvial, sobre terrenos planos o
depresiones del Cuaternario —500.000 años—.
Las principales son orillones, bacines y terrazas,
estas últimas de poca extensión, localizadas
hacia la desembocadura del río San Juan y
en la parte central, entre el río y la costa,
a la altura de la población de Cucurrupí;
tienen una pendiente del 0 a 7% y una altura relativa
de 90 m con respecto a la base.
Las colinas tienen un relieve que va de ondulado
a fuertemente ondulado y datan del Terciario —70
a 10 millones de años—. Esta zona se
considera como una planicie marina antigua, ligeramente
elevada y moldeada posteriormente por agentes erosivos
que generaron una sucesión de colinas desde
el mar hasta las estribaciones de la cordillera
Occidental y cuyo relieve no sobrepasa los 50 msnm.
Las montañas, pertenecen a la unidad cordillerana
que se caracteriza por presentar pendientes fuertes
y largas, planos inclinados y escaso desarrollo
del suelo. Sus materiales de naturaleza metamórfica
ígnea, presentan un escurrimiento difuso
y concentrado que no se hace evidente por la acción
de la cobertura vegetal y de las rocas que actúan
como filtro.
CLIMA
Una de las características más sobresalientes
del litoral en este sector es su condición
climática, de altas temperaturas —25,7
°C promedio—, abundantes lluvias sin contrastes
marcados en la distribución a lo largo del
año y humedad excesiva y constante, con precipitación
promedio anual de 6.918 mm. Los meses de mayor precipitación
son mayo, septiembre, octubre y noviembre, con un
promedio de 724 mm/mes, mientras que los de menor
precipitación son enero, febrero y marzo,
con un promedio de 344,7 mm/mes.
La humedad relativa es del 88%, casi constante a
lo largo del año, aunque puede llegar con
gran facilidad a saturaciones de 100%; la nubosidad
presenta niveles hasta de 8/8 en promedio, con radiación
y brillo solar bajos.
ÁREA MARÍTIMA Y LITORAL
El área marítima está caracterizada
por una fase de pleamar que ocurre en los intervalos
de 3 a 5 de la mañana y de 4 a 6 de la tarde,
con un promedio de 3.6 m y una bajamar de 9 a 11
de la mañana y 8 a 10 de la noche con un
promedio de 0,5 m. La temperatura del agua varía
entre 25,7 °C y 29,8 °C y su comportamiento,
desde el punto de vista de la salinidad del agua,
coincide con el del resto del Pacífico, donde
la salinidad disminuye durante los períodos
de alta pluviosidad y sube cuando disminuye el aporte
de agua dulce y aumenta la temperatura del agua
y de la atmósfera.
La cuenca de bahía Málaga no recibe
afluentes pluviales, por lo que la influencia de
aguas lluvias se reduce a la que captura su propia
cuenca. En su interior alberga un archipiélago
y posee un canal profundo que la califica para la
navegación de gran calado, característica
que hizo posible la instalación de un puerto
militar, que debido a la variación hasta
de 4,5 m entre mareas, a la elevada inclinación
de la plataforma continental y a la intensa actividad
sísmica, fue de difícil construcción;
se concluyó en 1989.
ÁREA TERRESTRE
La zona que rodea a bahía Málaga,
hasta la ensenada del Tigre, presenta acantilados
con alturas de 10 a 15 msnm en promedio; la zona
rocosa del exterior de la bahía está
constituida por una parte plana de unos 15 m de
altura, que forma una plataforma marina de abrasión.
Los suelos de la bahía presentan una alineación
que permite suponer la existencia de una falla inactiva
que va desde punta Alta —donde está
la base naval de Málaga— a la punta
exterior de isla Palma; se derivan de materiales
sedimentarios recientes constituidos por arena,
grava y cantos rodados provenientes del mar y de
tierra firme. Las marismas, conformadas principalmente
por lodos, arena y restos vegetales descompuestos,
limitan al occidente con playas, bancos y barras,
y en la parte oriental con las formaciones de colinas.
Estos suelos están cubiertos por bosques
de mangle.
La hidrografía de la región se caracteriza
por presentar ríos relativamente cortos y
caudalosos que, sumados a las quebradas y esteros,
forman la red principal de comunicación dentro
de la región. Son navegables por canoas,
lanchas y barcos de pequeño calado. El río
San Juan es el más caudaloso de los tributarios
de la vertiente del Pacífico, debido a que
la región que atraviesa es una de las más
lluviosas del mundo.
VEGETACIÓN
El área de bahía Málaga se
encuentra ubicada en la misma zona biológica
de Buenaventura; sin embargo, existen ciertas diferencias
determinadas por su carácter más pluvial
y de influencia premontana. El bosque pluvial premontano
en su forma de transición al bosque pluvial
tropical, ocupa la mayor parte del área,
desde el nivel del mar hasta los 600 msnm, presenta
semejanzas notables con el bosque pluvial tropical;
la vegetación es exuberante y diversa, con
árboles cuya altura promedio es de 30 m y
hay gran cantidad de epífitas, bejucos y
lianas.
La elevada pluviosidad, conjugada con el relieve
abrupto, hace que se presenten suelos con grados
extremos de alteración en sus componentes,
los cuales inciden en su vocación eminentemente
forestal. La cobertura vegetal forma varios estratos
con doseles espesos que impiden la entrada directa
de los rayos solares a los niveles inferiores, lo
cual hace que se mantenga un alto grado de humedad
dentro del bosque y en el suelo.
En bahía Málaga, como en Buenaventura,
también se encuentran bosques de la llanura
fluvio–marina, bosques de manglar, bosques
de llanura aluvial y bosque de colinas.
Esta zona ha sido declarada como una de las más
diversas del mundo en cuanto a plantas se refiere;
se han encontrado 265 especies en 0,1 ha, con individuos
cuyo diámetro es mayor de 2,5 cm y 106 especies
con diámetro superior a 4 cm.
Estas coberturas poseen un alto grado de especialización
y alto índice de diversidad florística.
Entre las especies más representativas se
encuentran el cedro guino, el sande, los higuerones,
la palma mil pesos, el werregue, los yarumos y los
palmitos.
FAUNA
La alta precipitación, que supera por varios
cientos los 7.000 mm anuales, hace de este lugar
uno de los más lluviosos del planeta; este
ambiente es ideal para el desarrollo de infinidad
de especies animales y vegetales. La selva del Pacífico
colombiano contiene la mayor cantidad de endemismos
de todo el continente.
Por ser una cuenca prácticamente cerrada
a la influencia fluvial, bahía Málaga
es un lugar privilegiado para la fauna marina; se
han reportado, además de varias especies
de corales y octocorales, 8 especies de tiburones,
22 de rayas y 348 de peces óseos. Entre julio
y octubre llegan a los alrededores, provenientes
de la Antártica, las ballenas jorobadas,
que como en Gorgona y Utría, aprovechan las
aguas cálidas y tranquilas para aparearse
y dar a luz. De vez en cuando se ven cachalotes
que utilizan las corrientes marinas de Suramérica,
para su migración anual.
A nivel terrestre existe la mayor cantidad de herpetofauna
del neotrópico, con 60 especies de ranas,
25 de lagartos y 52 de serpientes. También
habitan este medio 12 de mamíferos pertenecientes
a tres familias y 15 familias de aves.
POBLACIÓN
Los suelos del Pacífico colombiano son extremadamente
pobres en nutrientes, mal drenados, con una fertilidad
de mala a moderada y una clara disposición
a la erosión, factores que hacen difícil
la subsitencia del hombre. Sin embargo, éste
ha causado profundas transformaciones al medio,
a través del aprovechamiento de minerales
preciosos como el oro y el platino o de la extracción
de maderas y recursos forestales: caucho, tagua,
mangle y palma. La pesca ha sido rudimentaria; más
de 8.000 pescadores artesanales afroamericanos realizan
diariamente faenas que totalizan más de 15.000
toneladas anuales de peces, camarones, jaibas y
bivalvos.
En la actualidad, grupos indígenas de las
etnias embera, waunanas y noanamas, organizados
en tribus con un patrón de asentamiento seminómada
y ribereño, combinan actividades de pesca,
caza, recolección y horticultura para su
subsistencia; su población, que no supera
los 30.000 habitantes, hace parte de la macrofamilia
lingüística Karib–Choko, de origen
amazónico.
En la región también se asientan grupos
negros y mestizos que se catalogan, de acuerdo con
el período de llegada a la zona, como nativos
o colonos; se consideran nativos los indígenas
y negros, no sólo por el tiempo de permanencia
en la zona, sino porque conservan sus formas de
identidad cultural. Los colonos llegaron atraídos
por las expectativas de la construcción de
la base militar y de la vía que conecta la
bahía con la troncal Cali–Buenaventura.
La característica del poblamiento de los
nativos ha seguido un patrón de asentamiento
ribereño, lineal y disperso, con una economía
natural de subsistencia, con bajo nivel tecnológico
y un ciclo productivo basado en la mano de obra
familiar y formas de trabajo comunitario como la
minga y la mano cambiada, donde el trabajo en la
parcela familiar de unos, se paga con el trabajo
en la de otros.
La base militar marítima de la Armada Nacional
en el Pacífico, localizada en el acceso a
la bahía, es el destacamento más avanzado
y seguro del territorio nacional, que además
ha impedido la deforestación y la transformación
total del medio.
Libros
de la Colección Ecológica del Banco de Occidente: