<strong>El agua puede erosionar incluso las rocas más duras.</strong>Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero <strong>La energía generada por el Sol hace que en la Tierra se den las condiciones necesarias para la vida.</strong>Fotografía: Angélica Montes Arango <strong>La fuerza de gravedad de la Tierra permite que haya una atmósfera protectora a su alrededor.</strong>Fotografía: Angélica Montes Arango <strong>La distancia entre el sol y la Tierra permite mantener la temperatura que hace posible la existencia de agua en estado líquido. </strong>Fotografía: Angélica Montes Arango <strong>En sus inicios la Tierra fue una masa de rocas incandescentes.</strong>Fotografía: Thinkstock <strong>El agua que se filtra gradualmente en las concavidades del terreno, al entrar en contacto con el calor interno, es expulsada a gran presión en forma de vapor. Géiser en Hveravellir, tierras altas de Islandia.</strong>Fotografía: Thinkstock <strong>Al final del Paleozoico emergieron del mar grandes masas continentales y se formaron algunos sistemas montañosos. Las grandes Montañas Humeantes de la cadena de los Apalaches.</strong>Fotografía: Thinkstock <strong>Al final del Paleozoico emergieron del mar grandes masas continentales y se formaron algunos sistemas montañosos. Los montes Urales surgieron hace unos 250 millones de años.</strong>Fotografía: Thinkstock <strong>Las cícadas, Zamia sp., son verdaderos fósiles vivientes que han subsistido a través de la historia geológica; actualmente se encuentran en peligro de extinción.</strong>Fotografía: Angélica Montes Arango <strong>Durante el Terciario se produjo el levantamiento de los principales sistemas montañosos de Europa, Asia y América. Cerro Fitz Roy o Chaltén, al sur de la Patagonia.</strong>Fotografía: Thinkstock <strong>A finales del Mioceno el mar Mediterráneo se secó y su cuenca se convirtió en un vasto salitral desértico.</strong>Fotografía: Angélica Montes Arango <strong>La acción erosiva de los glaciares contribuyó a modelar el relieve de las zonas altas de la cordillera de Los Andes. </strong>Fotografía: Angélica Montes Arango <strong>Durante las glaciaciones del Pleistoceno, el hielo alcanzó a cubrir más de una cuarta parte de la superficie terrestre. Formaciones de hielo en el área costera del Mar Blanco, Rusia.</strong>Fotografía: Thinkstock <strong>El retroceso de los glaciares ha dejado al descubierto profundos cañones en forma de U, como este en el flanco oriental de la Sierra Nevada de El Cocuy.</strong>Fotografía: Fredy Gómez Suescún <strong>Los movimientos tectónicos y el vulcanismo construyen altorrelieves, en tanto que el agua, el hielo, el viento, los cambios de temperatura y la gravedad aplanan y desgastan la superficie.</strong>Fotografía: Archivo iM Editores <strong>Las rocas ígneas se forman a partir del magma líquido que fluye hacia la superficie en forma de lava.</strong>Fotografía: Thinkstock <strong>Las rocas son combinaciones de minerales o agregados de partículas de la misma materia. Detalle de la textura de una roca metamórfica.</strong>Fotografía: Archivo iM Editores <strong>Las rocas son combinaciones de minerales o agregados de partículas de la misma materia. Detalle de la superficie de una roca arenisca. </strong>Fotografía: Archivo iM Editores <strong>Las rocas son combinaciones de minerales o agregados de partículas de la misma materia. Los cerros de Mavecure, en la Amazonia colombiana, están constituidos por granito, una roca cristalina de origen ígneo.</strong>Fotografía: Archivo iM Editores <strong>La compresión de la corteza terrestre, causada por los movimientos horizontales de las placas tectónicas, da lugar a la formación de montañas.</strong>Fotografía: Archivo iM Editores