El cultivo del café, Coffea arabiga, uno de los más tradicionales del país, se ha desarrollado principalmente en las laderas de los cañones de las zonas productoras.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Los campesinos aún utilizan la tarabita para desplazarse de un lado al otro del cañón.
Fotografía: Archivo iM Editores
En los escarpes rocosos de los cañones es posible leer la historia geológica de la región. Cañón del río Lengupá, departamento de Boyacá.
Fotografía: Archivo iM Editores
En muchas rocas del cañón del Chicamocha se observan restos fósiles de moluscos que evidencian el pasado marino de la región.
Fotografía: Archivo iM Editores
Los diferentes estratos geológicos visibles en los escarpes, revelan el clima que predominó en cada época; una capa delgada representa un período seco y una gruesa uno lluvioso.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Para la utilización sostenible de las laderas empinadas, los incas desarrollaron técnicas de cultivo en terrazas. Cañón del Colca, en Perú.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Los grupos de cazadores y recolectores nómadas se desplazaban por los cañones de la región del Tequendama. Abrigos rocosos de las Piedras de Tunja.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Grupo de viviendas de los indígenas havasupai en el poblado Cliff Palace, Cañón del Colorado.
Fotografía: Thinkstock
Los bosques de niebla de los cañones de Colombia proveen materia prima para la elaboración de artesanías.
Fotografía: Germán Montes Veira
Los bosques de niebla de los cañones de Colombia proveen materia prima para la elaboración de artesanías.
Fotografía: Germán Montes Veira
Debido a la accidentada topografía, los cañones fueron paso obligado desde mucho antes de la llegada de los conquitadores españoles. Camino de piedra en el cañón del Chicamocha.
Fotografía: Miguel Morales Agudelo
El ganado caprino, Capra aegagrus, introducido por los europeos, ha sido el principal causante de la pérdida de muchas especies vegetales nativas del cañón del Chicamocha.
Fotografía: Angélica Montes Arango
El ganado vacuno, además de presentar un pobre desarrollo en las laderas de los cañones, produce cárcavas que más tarde provocan el deslizamiento de los terrenos.
Fotografía: Archivo iM Editores
La accidentada topografía colombiana ha dificultado la construcción de carreteras, lo que hace necesario trazarlas a través de los cañones. Cañón del Juanambú, Nariño.
Fotografía: Diego Zamora Meléndez
Los sedimentos depositados en las riberas y lechos de los ríos son utilizados para la extracción a gran escala de gravas y materiales para la construcción. Cañón del río Negro, cordillera Oriental.
Fotografía: Archivo iM Editores
La construcción de viviendas y el cultivo en las laderas, sin la adecuada preparación de los terrenos, favorece la erosión y pone en riesgo a sus habitantes.
Fotografía: Archivo iM Editores
Los caminos y carreteras mal planificados y construidos con técnicas inadecuadas, pueden generar derrumbes y alterar los ecosistemas.
Fotografía: Archivo iM Editores
El cañón del Chicamocha, el más emblemático de Colombia, presenta una alta propensión a la erosión en masa y arrastra la mayor cantidad de sedimentos a la cuenca del Magdalena.
Fotografía: Archivo iM Editores
La utilización de los cañones para generar energía eléctrica mediante el represamiento de los ríos, cambia radicalmente el uso de los ecosistemas y acelera el escurrimiento de las laderas. Represa del río Guavio en Cundinamarca.
Fotografía: Angélica Montes Arango
La utilización de los cañones para generar energía eléctrica mediante el represamiento de los ríos, cambia radicalmente el uso de los ecosistemas y acelera el escurrimiento de las laderas. Represa de Hidro Miel, en Norcasia, departamento de Caldas.
Fotografía: Angélica Montes Arango
De acuerdo con el tipo de suelos se presentan diferentes formas de erosión. Estoraques al borde de una carretera en el cañón del Pericongo.
Fotografía: Archivo iM Editores
Erosión de una ladera causada por la deforestación.
Fotografía: Archivo iM Editores
Muchas poblaciones se han establecido en el filo de las montañas, a pesar del alto riesgo que esto representa para sus pobladores.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Muchos cañones son escenarios ideales para el turismo contemplativo o para la práctica de deportes extremos. Complejo turístico del Parque Nacional Chicamocha, que además de miradores sobre el cañón, tiendas de artesanías y restaurantes, tiene un interesante museo que alberga valiosas piezas de la cultura guane.
Fotografía: Archivo iM Editores
Muchos cañones son escenarios ideales para el turismo contemplativo o para la práctica de deportes extremos. El canotaje se practica aprovechando la rápida corriente de los ríos.
Fotografía: Thinkstock
Muchos cañones son escenarios ideales para el turismo contemplativo o para la práctica de deportes extremos. Teleférico que comunica la Mesa de los Santos con las instalaciones del Parque Nacional Chicamocha.
Fotografía: Archivo iM Editores
Los cañones han sido utilizados en Colombia para diversas actividades: cultivo, ganadería, minería, vías de comunicación y asentamientos urbanos. Viaducto el Pipiral en el cañón del río Negro, sobre la vía que comunica Bogotá con Villavicencio en el departamento del Meta.
Fotografía: Archivo iM Editores
Los cañones han sido utilizados en Colombia para diversas actividades: cultivo, ganadería, minería, vías de comunicación y asentamientos urbanos. El templo de Nuestra Señora de las Lajas es un santuario de peregrinación construido en el fondo del cañón del río Guáitara.
Fotografía: Fredy Gómez Suescún
Los cañones han sido utilizados en Colombia para diversas actividades: cultivo, ganadería, minería, vías de comunicación y asentamientos urbanos. Cepitá, asentamiento urbano construido cerca del lecho del río Chicamocha.
Fotografía: Archivo iM Editores
La cobertura vegetal de los cañones conserva especies adaptadas a sus condiciones ambientales, lo cual evita los deslizamientos en masa y reduce el aporte de sedimentos a los ríos. Bosque andino en las estribaciones de la cordillera Oriental.
Fotografía: Archivo iM Editores
La cobertura vegetal de los cañones conserva especies adaptadas a sus condiciones ambientales, lo cual evita los deslizamientos en masa y reduce el aporte de sedimentos a los ríos. Cobertura vegetal del cañón árido del Chicamocha.
Fotografía: Archivo iM Editores
Gracias a las luces, matices, contrastes y diferencia de planos, las panorámicas que se observan desde lo alto de los cañones, son de las más bellas del planeta. Cañón del río Mogoticos, Santander.
Fotografía: Miguel Morales Agudelo
Gracias a las luces, matices, contrastes y diferencia de planos, las panorámicas que se observan desde lo alto de los cañones, son de las más bellas del planeta. Cañon del río Chicamocha.
Fotografía: Archivo iM Editores